BITACORA: Viaje a Guatemala y México
“Viajando”, la vida es linda
El texto fue escrito en DF, capital de México, durante enero del 2010. Es el viaje de Sheila Lis (23 años) y Maia Failchijes (22 años).
Los viajes te hacen crecer y acá lo terminé de confirmar. Con cada kilómetro recorrido, cada paisaje visto y cada persona observada. Son condimentos que van llenando la botella de la vida; con la que uno nace. Donde entran la tristeza, la felicidad, los amigos y los enemigos. La yerba dulce y la amarga; la que se fuma y la que se toma.
Caben la risa y las lágrimas, los besos y los golpes, las decisiones y la inseguridad, y pasan los días de un viaje donde cada uno se lleva algo más que un simple “álbum de fotos."
Viajar es conocer lo desconocido, es entregarse a la resignación de no tener escapatoria que abrirse al mundo nuevo.
Es experimentar, explorar, conocer gente, abrir bien los ojos para mirar realmente, observando y sacando conclusiones del mundo que te toca vivir. Y lo más importante, es que se corre con la ventaja de que sólo uno decide cómo vivirlo.
El tiempo, los viajes, las distancias físicas, son las excusas perfectas para ir perdiendo a la persona que tenés en mente y necesitás arrancártela.
En muchos lugares me sentí una extranjera entre los extranjeros, pero de eso se trata todo, de seguir descubriendo mis alrededores….
Cuando se llega a una ciudad se ven las calles en perspectiva, edificios sin sentido. Todo es desconocido, virgen.
Es increíble como en poco tiempo ya te puedes sentir como si hubieras sido un ciudadano más y en verdad, apenas hace dos días que estás. Vos generás eso. Tu cabeza. Tus tiempos. Lo bien que te sentís con vos mismo y lo abierto que estás para empezar a recorrer.
Las peores experiencias son las que mas contamos. Esos malos momentos en otro lugar físico pasan a ser motivo de risa en tu espacio local. Todo consiste en sacar fotos visuales y guardarlas para siempre en esa botella de la vida que día a día construimos en nuestras mentes.
Por: Sheila Lis
Caben la risa y las lágrimas, los besos y los golpes, las decisiones y la inseguridad, y pasan los días de un viaje donde cada uno se lleva algo más que un simple “álbum de fotos."
Viajar es conocer lo desconocido, es entregarse a la resignación de no tener escapatoria que abrirse al mundo nuevo.
Es experimentar, explorar, conocer gente, abrir bien los ojos para mirar realmente, observando y sacando conclusiones del mundo que te toca vivir. Y lo más importante, es que se corre con la ventaja de que sólo uno decide cómo vivirlo.
El tiempo, los viajes, las distancias físicas, son las excusas perfectas para ir perdiendo a la persona que tenés en mente y necesitás arrancártela.
En muchos lugares me sentí una extranjera entre los extranjeros, pero de eso se trata todo, de seguir descubriendo mis alrededores….
Cuando se llega a una ciudad se ven las calles en perspectiva, edificios sin sentido. Todo es desconocido, virgen.
Es increíble como en poco tiempo ya te puedes sentir como si hubieras sido un ciudadano más y en verdad, apenas hace dos días que estás. Vos generás eso. Tu cabeza. Tus tiempos. Lo bien que te sentís con vos mismo y lo abierto que estás para empezar a recorrer.
Las peores experiencias son las que mas contamos. Esos malos momentos en otro lugar físico pasan a ser motivo de risa en tu espacio local. Todo consiste en sacar fotos visuales y guardarlas para siempre en esa botella de la vida que día a día construimos en nuestras mentes.
Por: Sheila Lis












