JOSÉ HERNANDEZ
Consejos de ayer, verdades de hoy
Muchas cosas pierde el hombre
Que á veces las vuelve á hallar-
Pero les debo enseñar
Y es bueno que lo recuerden-
Si la vergüenza se pierde
Jamas se vuelve á encontrar.
Los hermanos sean unidos
Porque esa es la ley primera-
Tengan union verdadera
En cualquier tiempo que sea-
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de ajuera.
Respeten á los ancianos,
El burlarlos no es hazaña-
Si andan entre gente estraña
Deben ser muy precabidos-
Pues por igual es tenido
Quien con malos se acompaña.
La cigüeña cuando es vieja
Pierde la vista, -y procuran
Cuidarla en su edá madura
Todas sus hijas pequeñas-
Apriendan de las cigüeñas
Este ejemplo de ternura.
Si les hacen una ofensa,
Aunque la echen en olvido,
Vivan siempre prevenidos;
Pues ciertamente sucede-
Que hablará muy mal de ustedes
Aquel que los ha ofendido.
El que obedeciendo vive
Nunca tiene suerte blanda-
Mas con su soberbia agranda
El rigor en que padece-
Obedezca el que obedece
Y será bueno el que manda.
Procuren de no perder
Ni el tiempo, ni la vergüenza-
Como todo hombre que piensa
Procedan siempre con juicio-
Y sepan que ningun vicio
Acaba donde comienza.
Ave de pico encorvado
Le tiene al robo aficion-
Pero el hombre de razon
No roba jamás un cobre-
Pues no es vergüenza ser pobre
Y es vergüenza ser ladron.
El hombre no mate al hombre
Ni pelee por fantasia-
Tiene en la desgracia mia
Un espejo en que mirarse-
Saber el hombre guardarse
Es la gran sabiduria.
La sangre que se redama
No se olvida hasta la muerte-
La impresion es de tal suerte,
Que á mi pesar, no lo niego-
Cai como gotas de fuego
En la alma del que la vierte.
Es siempre, en toda ocasion,
El trago el pior enemigo-
Con cariño se los digo,
Recuerdenló con cuidado,-
Aquel que ofiende embriagado
Merece doble castigo-
Si se arma algun revolutis,
Siempre han de ser los primeros-
No se muestren altaneros
Aunque la razon les sobre-
En la barba de los pobres
Aprienden pa ser barberos.
Si entregan su corazon
A alguna muger querida,
No le hagan una partida
Que la ofienda á la muger-
Siempre los ha de perder
Una muger ofendida.
Procuren, si son cantores,
El cantar con sentimiento-
Ni tiemplen el estrumento
Por solo el gusto de hablar-
Y acostumbrense á cantar
En cosas de jundamento.
Y les doy estos consejos
Que me ha costado alquirirlos,
Porque deseo dirijirlos,
Pero no alcanza mi cencia-
Hasta darles la prudencia
Que precisan pa seguirlos.
Estas cosas y otras
muchas,
Medité en mis soledades-
Sepan que no hay falsedades
Ni error en estos consejos-
Es de la boca del viejo
De ande salen las verdades












