2 de Abril
Día del Veterano y de los Caídos en la guerra en Malvinas
(Letra: Jorge Luis Borges - Música:
Sandra Mihanovich)
Lo he soñado en esta casa
entre paredes y puertas
Dios permite que los hombres
sueñen cosas que son ciertas.
Lo he soñado más afuera
en unas islas glaciales.
Que nos digan lo demás
la tumba y los hospitales.
Una de tantas provincias
del interior fue su tierra.
(No conviene que se sepa
que muere gente en la guerra)
Lo sacaron del cuartel,
le pusieron en las manos
las armas y lo mandaron
a morir con sus hermanos.
Se obró con suma
prudencia,
se habló de un modo prolijo.
Les entregaron a un tiempo
el rifle y el crucifijo.
Oyó las vanas arengas
de los vanos generales.
Vio lo que nunca había visto:
la nieve y los arenales.
Oyó vivas y oyó
mueras,
oyó el clamor de la gente.
El sólo quería saber
si era o si no era valiente.
Lo supo en aquel momento
en que le entraba la herida.
Se dijo: No tuve miedo,
cuando lo dejó la vida.
Su muerte fue una secreta
victoria. Nadie se asombre
de que me dé envidia y pena
el destino de aquel hombre.
A Daniel... un chico de la guerra
(Autor: Alberto Cortez)
A mí los dieciocho me
pasaron de largo,
estrenando opiniones, intenciones y cantos,
a esa edad, como todos, con el puño cerrado,
en las puertas abiertas el futuro esperando.
Al tuyo, bruscamente
te lo desamarraron
y te hiciste a la niebla en el mar del espanto,
encallaron tus sueños Daniel, en la turba y el barro,
fue la muerte bandera y la vida un milagro.
Lo mío fue distinto,
Daniel,
lo mío no fue nada,
yo no tengo esa sombra
que vaga en tu mirada.
Mi batalla fue el
riesgo de un "machete" escondido
y mi "pozo de zorro", un amor y un olvido,
mi fusil, las pintadas en los muros vacíos
y morir por la Patria, un discurso florido.
Tu excusa de ser
hombre fue algo más que el motivo
de la barba y el porte y el salir con amigos,
fue volverte habitante, Daniel, de la lluvia y el frío,
asumir el naufragio con los cinco sentidos.
Para mí fue un asunto
de madre preocupada
que no fuera muy tarde mi regreso a la casa,
de domingo a domingo me peinaba las alas
sin andar cada jueves reclamando su alma
La tuya, sin embargo,
agotaba hasta el alba
las escasas noticias de las islas lejanas,
aunque fuera un indicio, Daniel, un rumor le bastaba,
aunque fuera mentira, era ya la esperanza.
El tiempo irá
trayendo la amnesia inexorable,
habrán muchas condenas y pocos responsables,
dirán que fue preciso, dirán, inevitable
y, al final, como siempre, sera Dios el culpable.
La historia necesita
en sus escaparates
ocultar el trasfondo de tanto disparate,
no es tuya la derrota, Daniel, no cabe en tu equipaje,
acaso las gaviotas otra vez en el aire.
Lo mío fue distinto,
Daniel,
lo mío no fue nada,
yo no tengo esa sombra
que vaga en tu mirada.
La hermanita
perdida
(Atahualpa Yupanqui - Ariel Ramírez)
De la mañana a la noche,
de la noche a la mañana,
en grandes olas azules
y encajes de espuma blanca,
te va llegando el saludo
permanente de la Patria.
Ay, hermanita perdida.
Hermanita, vuelve a casa.
Amarillentos papeles
te pintan con otra laya.
Pero son veinte millones
que te llamamos: hermana...
Sobre las aguas australes
planean gaviotas blancas.
Dura piedra enternecida
por la sagrada esperanza.
Ay, hermanita
perdida.
Hermanita, vuelve a casa.
Malvinas, tierra
cautiva,
de un rubio tiempo pirata.
Patagonia te suspira.
Toda la Pampa te llama.
Seguirán las mil banderas
del mar, azules y blancas,
pero queremos ver una
sobre tus piedras, clavada.
Para llenarte de criollos.
Para curtirte la cara
hasta que logres el gesto
tradicional de la Patria.
Ay, hermanita
perdida.
Hermanita, vuelve a casa
La carta perdida
(Soledad Pastorutti)
Mañana del día veintidós,
madre, hoy es tu cumpleaños.
Chaco ¡qué lejos estoy!
En mi carta les dejo mi amor.
Todo es blanco y aquí a mi alrededor
nos humillan con grandezas
el Tano, el Polaco, el Andrés.
Madre, cayeron los tres.
Es de noche y los salgo a buscar,
mil estrellas me quieren contar,
hace frío y aquí en soledad
hay mil almas que de guardia están.
Y sos un poco de sol,
toda nieve, toda viento.
Sos un puerto argentino
con bandera de otra nación.
Es la carta que nunca llegó,
escrita allá en Malvinas.
Fue en abril del ochenta y dos
de un soldado que nunca volvió.
Las
hermanitas Malvinas
Música:
Piero - Letra: José
En
el sur sobre las locas geografías
llegaron piratas de otros mares,
arrasaron las tierras congeladas
y las llenaron de ron y sangre humana.
Sólo el viento quedó como testigo
de tanta bárbara barbarie bárbara
mientras un perro se escondió asombrado
al ver desembarcar a los corsarios.
Era tiempo de espadas y de imperios,
eran gritos brutales y desgarrados
de ambiciones, de traiciones
que fueron devorando a los humanos.
Fueron los ingleses los que fueron
a robar las hermanitas Malvinas.
Estaban solas mirando hacia el oriente
mientras las naves les rompieron las costillas.
El
agua estaba quieta, agazapada,
recibiendo los cuerpos de la patria;
los nativos peleando la barbarie
mientras la lluvia oscureció el paisaje.
En la penumbra saquearon los botines;
entre la niebla cruzaron la historia;
en el mástil una cabeza india
y en la cubierta brindando la conquista.
La
memoria no sabe de fronteras
porque las islas siempre fueron nuestras.
Les dicen Falkland pero son Malvinas
porque la muerte enterrada es argentina.












