EN SAN PEDRO - LA CAMPIÑA
Una propuesta muy atractiva para disfrutar del día en contacto con la naturaleza campestre
Hace más de 30 años, los periodistas Mónica Cahen D´Anvers y César Mascetti encontraron el uno en el otro a su “media naranja”.
El zumo de ese amor alimentó y concretó muchos sueños y hoy, La
Campiña es una hermosa realidad que comparten con quienes se acercan a
disfrutar de la naturaleza campestre.
Un día en este hermoso establecimiento significa tomar contacto no sólo con un entorno natural que deleita los sentidos, sino con los resultados de un proyecto que nació en San Pedro en el año 1980. “Si lo puedes soñar, lo puedes tener”, dicen sonrientes Mónica y César, en una amena charla durante un almuerzo con periodistas en el restaurante del establecimiento.
“Aquí en San Pedro, hace 30 años nos dimos cuenta que mezclando el periodismo con el campo, encontraríamos el equilibrio. Hoy podemos confirmar que así fue. Queremos compartir nuestro proyecto con Ustedes, una historia que seguimos escribiendo con la misma pasión del primer día. Un futuro que conseguimos con confianza, apostando al país y con la convicción que cuando se pone el corazón, los sueños se tornan realidad”
En La Campiña, “sí pasa naranja”
Una vez abierta la tranquera, los ojos del visitante se recrean con todos los colores del arco iris, dispersos entre la extensa plantación de naranjos, los jardines colmados de rosales en flor, la huerta con una gran variedad de hierbas aromáticas y hortalizas, el palomar de César que los acerca al fantástico mundo de las palomas mensajeras y en los sectores que muestran el proceso de selección de la fruta, que luego llegará a las mesas del país y del exterior.
La visita guiada por el establecimiento, comienza con una caminata entre los naranjos para conocer las diferentes variedades. Luego continua en un quincho circular, con la proyección de un documental en el que, a través de un viaje en globo sobre la plantación, Mónica explica cómo nace el sueño de La Campiña y cómo de a poco, con esfuerzo y entusiasmo pudieron concretarlo. Con contenidos muy didácticos, es una muy buena idea para ilustrar a chicos y grandes todo el proceso de cultivo, recolección, selección, lavado y empaque.
La Dulcería (única en la zona) permite ver a través de sus ventanales como las maestras dulceras elaboran los dulces artesanales. Como lo hacían las abuelas, con frutas recién cosechadas.
Una mención especial merece El Almacén, en el cual se vive el clima de los viejos almacenes de ramos generales. Imposible entrar y no tentarse con la compra de algunos de los productos elaborados en La Campiña, como dulces artesanales, dulce de leche, escabeches, quesos y fiambres caseros, pastelería ó sus famosos alfajores.
Para los más pequeños, el lugar preferido es un el extenso campo de recreación con diferentes juegos realizados con maderas.
En el restaurante, también la madera es el elemento dominante de la decoración que, sumado a grandes ventanales, le otorgan el clima propicio para degustar pastas caseras, parrilla completa, el asado al asador, y muchas delicias más. El menú es a la carta y tiene un costo aproximado de $75 por persona. Cabe destacar que, es imprescindible reservar la mesa con anterioridad, pudiendo elegir entre dos turnos: de 12 a 14 horas o bien de 14.30 a 16.30 horas.
Para agendar
La Campiña abre su tranquera en verano (Enero y Febrero) todos los días de 10 a 21 horas. Durante el invierno, los viernes, sábados, domingos y feriados de 10 a 18.
Aceptan contingentes y también disponen de un programa con talleres para colegios, desde la mañana hasta la tarde con desayuno y almuerzo incluidos.
Más información en www.lacampinia.com.ar
Reservas: Tel: (03329) 440-000 int. 110
E-mail: reservas@lacampinia.com.ar y restaurante@lacampinia.com.ar












