8 de Mayo
Fiesta de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la República Argentina
La Basílica de Luján es uno de los santuarios más visitados del país. La incesante peregrinación de fieles que, desde hace casi cuatro siglos acuden a rendirle culto, lograron transformarla en la Patrona de los argentinos.
Esta historia comienza a tomar nombre ya en el año 1536, cuando a orillas de un caudaloso río situado al noroeste de la futura ciudad de Buenos Aires (sería fundada 44 años después por Juan de Garay) muere un capitán llamado Diego de Luján, en cuyo homenaje se perpetúa su apellido en dicho río.
Casi un siglo después, hacia el año 1630, un portugués de nombre Antonio Faría de Sá- hacendado de Sumampa, jurisdicción de Córdoba del Tucumán- pidió a un amigo suyo, Juan Andrea, marino, que le trajese del Brasil una imagen de la Concepción de María Santísima con el propósito de venerarla en la Capilla que estaba fabricando en su estancia. Juan Andrea cumplió el encargo y le trajo no una, sino dos imágenes de Nuestra Señora, que llegaron al puerto de Buenos Aires. Una, según el pedido, era de la Purísima Concepción; la otra, del título de la Madre de Dios con el niño Jesús dormido entre los brazos.
Las imagen de la Fe
Ambas imágenes fueron colocadas en dos cajoncillos y subidas a una carreta. Al llegar a las orillas del Río Luján, en la estancia de Rosendo, los troperos se detuvieron allí para pasar la noche. Al día siguiente, una clara mañana de Mayo, queriendo proseguir el camino no pudieron mover la carreta. Admirados de la novedad pasaron a individualizar la causa y declaró el conductor del convoy: “Aquí vienen dos cajones con dos bultos de la Virgen, que traigo recomendados para una capilla de Sumampa”.
Cuando abrieron el cajón, hallaron una bella imagen de Nuestra Señora de la Concepción, de media vara de alto y con las manos juntas ante el pecho. Luego de venerar la Santa Imagen la llevaron en procesión a la casa de Rosendo y sus dueños le levantaron un humilde altar. Fue entonces cuando un joven negro llamado Manuel- dijo: “Sáquese de la carreta uno de los cajones y observemos si camina”. Así se hizo, pero en vano. “Truéquense los cajones”, replicó él mismo. Entonces ocurrió que al cambiar los cajones y al tirar los bueyes la carreta se movió sin dificultad.
Desde luego entendieron los arrieros tal “disposición del Cielo” de que la imagen de la Virgen encerrada en tal cajón debía quedarse en aquel paraje y así siguieron con la otra a su destino.
Así fue que la imagen de la Inmaculada Concepción decidió quedarse allí, mientras que la imagen de la Madre con el Niño llegó a su destino original y es hoy venerada como "Nuestra Señora de la Consolación".
Al cuidado de Nuestra Señora de Luján quedó el negrito Manuel, quien se quedó junto a ella hasta que murió 53 años después. Durante ese tiempo fue testigo de numerosos milagros.
Hacia 1671, estando tanto la estancia como el santuario de Don Rosende muy deteriorados, una pobladora del lugar, Doña Ana de Matos, ofreció construir en su estancia (ubicada a 30 kmts. al oeste, donde hoy es la ciudad de Luján) una capilla para la Virgen. Ocurrió entonces que dos veces trasladaron la imagen a su nueva morada, y dos veces la Virgen decidió regresar (sin intervención humana) a su lugar original. La Señora de Matos no quiso trasladarla nuevamente, y contó lo sucedido al Obispo de Buenos Aires, quien en una multitudinaria procesión de 2 días llevó por tercera y definitiva vez a la Inmaculada a su nuevo oratorio, donde se levantó un altar y comenzó a celebrarse Misa.
La constante peregrinación de los fieles dio lugar al incesante crecimiento del oratorio, que fue capilla en 1685 y luego parroquia (en 1730). El 8 de mayo de 1887, el Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Aneiros, realizó la coronación Pontificia de Nuestra Señora de Luján, colocándole una corona traída especialmente de Europa con la bendición del Papa León XIII. Fue un gran acontecimiento nacional, al que asistieron más de cuarenta mil personas procedentes de toda la Argentina y de los países vecinos. En 1890 comenzó la construcción del actual templo, al que el 8 de diciembre de 1930 el Papa Pío XII le otorgó oficialmente el título de Basílica, y que fue terminado en 1935.
Paralelamente fue creciendo la ciudad de Luján, alrededor de la capilla y de la "Villa Luján" que Doña Ana permitió a los fieles edificar en sus terrenos.
En 1930, tres siglos después de la milagrosa decisión de nuestra Patrona, la Virgen de Luján fue proclamada Patrona de la Argentina, Paraguay y Uruguay.
Más información:
http://www.basilicadelujan.org.ar/












